La derecha, el centro y la izquierda se ven burladas por un derecho más viejo que la democracia misma. Y eso, los asusta, más que una guerra, más que una bomba química, la simple sapiencia de la gente...la simple verdad que puede suceder, la gente pensando, dejando pasar y pensando, decretándose en negativa, sin bombas, sin humo, sin guerras, simplemente declarando la abstinencia permitida.
Quizá si usted lo lee, y se rié como lo hice yo, hasta le de por pensar, qué pasaría realmente si lo hiciéramos?.
Disfrutable, con su consabida forma de no dar nombres, solo cargos, el ministro, el secretario, el de defensa, el de....Saramago los nombra como ellos quieren ser nombrados al fin de cuentas, son primero sus títulos y luego personas, en caso de serlo, y luego, usted podrá ver sus extensos discursos, el uso repetido de refranes que siempre vienen bien...
No le cuento el final, hay gente que ama la libertad y pretende justicia, en este libro como en toda la buena literatura,léalo, no se va a sentir desfraudado, quizá hasta se quede con una sonrisa socarrona entre los pliegues de la memoria.
Otro de Saramago para no perderse.(Haz clic en Saramago para ir a una información interesante sobre su obra, su vida, su pensamiento...)
No le cuento el final, hay gente que ama la libertad y pretende justicia, en este libro como en toda la buena literatura,léalo, no se va a sentir desfraudado, quizá hasta se quede con una sonrisa socarrona entre los pliegues de la memoria.
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Ensayo sobre la lucidez plantea un debate sobre el
ResponderEliminarfuncionamiento de la democracia en la que vivimos, y
destaca el poder de maniobra que aún reside en los
ciudadanos, al votar en blanco, para manifestar su
descontento con esta situación. Esta fábula repleta de
advertencias nos invita a reflexionar sobre por qué
votamos a una u otra opción política, cuando muchas veces ninguno
de ellos atiende verdaderamente a nuestras necesidades sociales y
económicas. Varias organizaciones cívicas han solicitado en pasadas
elecciones el voto en blanco para presionar a nuestros gobernantes y
forzar una actitud más social y moral del Estado.
En la presentación de esta novela en Lisboa, Saramago señaló que la
democracia en que vivimos está deteriorada por los poderes
económicos y que los partidos políticos son cómplices de estos
poderes al mantener un sistema y leyes que favorecen más los
intereses económicos que los sociales. "Podemos quitar a un gobierno
y poner a otro en su lugar, pero no podemos hacer otra cosa",
comentaba el autor. "El poder real - añadió Saramago- está en otro
lado. Fundamentalmente, en el poder económico, que como todos
sabemos no es democrático".
La narración comienza con unas palabras que pueden interpretarse
de