Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura
El escritor hispano-peruano ha sido el nombre elegido por la Academia sueca este año.
El último autor hispanohablante que lo recibió fue el mexicano Octavio Paz, en 1990.
En la nómina de aspirantes para este año de habla hispana se situaban, además de Mario Vargas Llosa, el argentino Juan Gelman, el mexicano Carlos Fuentes, los españoles Javier Marías y Juan Marsé y el paraguayo Néstor Amarilla, entre otros.
El premio Nobel, nacido en Arequipa (Perú) en 1936 y nacionalizado español en 1993, es un buen conocedor de Madrid, ciudad en la que tiene casa y a la que acude de vez en cuando a realizar algunas tareas relacionadas con su oficio, como las sesiones de la Real Academia Española, donde ocupa la silla perteneciente a la ele mayúscula. Su primera estancia en la capital se produjo en el año 1959, cuando recibió una beca de estudios para hacer un doctorado en la Universidad Complutense.
En la nómina de aspirantes para este año de habla hispana se situaban, además de Mario Vargas Llosa, el argentino Juan Gelman, el mexicano Carlos Fuentes, los españoles Javier Marías y Juan Marsé y el paraguayo Néstor Amarilla, entre otros.
El premio Nobel, nacido en Arequipa (Perú) en 1936 y nacionalizado español en 1993, es un buen conocedor de Madrid, ciudad en la que tiene casa y a la que acude de vez en cuando a realizar algunas tareas relacionadas con su oficio, como las sesiones de la Real Academia Española, donde ocupa la silla perteneciente a la ele mayúscula. Su primera estancia en la capital se produjo en el año 1959, cuando recibió una beca de estudios para hacer un doctorado en la Universidad Complutense.
Los avances y retrocesos en América son su principal preocupación, de ahí que animara a trabajar conjuntamente por los derechos de los informadores. "Creo que este es un principio básico si queremos que el proceso de democratización de América que existe no se detenga sino siga avanzando hasta hacer de ella no, como se dice siempre, el continente del futuro, sino el continente del presente".
Es un autor que se opone por igual al castrismo que al trujillismo, a la injusticia que al fanatismo.
Caballeroso y atento, hay en su rostro un atisbo de melancolía frente a la necedad del mundo.